Lugar fotográfico en El País Vasco francés
La única calle pintada de Ainhoa
Una sola calle larga de casas vascas de los siglos XVII y XVIII, con dinteles fechados, entramados pintados y un frontón al final.
Sobre La única calle pintada de Ainhoa
Cómo llegarAinhoa es una bastida que nunca creció: una calle, casas a ambos lados, la iglesia en un extremo y el campo abierto en el otro. Las fachadas son blancas con entramados rojos o verde oscuro, muchas llevan un dintel tallado con el nombre del constructor y una fecha del siglo XVII o XVIII, y toda la hilera cabe en un encuadre desde el centro de la calzada. Junto a la iglesia, un frontón —la pared alta contra la que se juega a pelota— cierra la vista con un rectángulo blanco y plano que fotografía como un fondo de estudio.
Trabaje la calle como un corredor. Póngase en la calzada y use las fachadas en fuga como línea de fuerza; la calle es larga y recta, así que un teleobjetivo apila los balcones en un muro de color. Entre después en la iglesia, oscura, baja y forrada con dos pisos de galerías de madera: otro registro por completo para un retrato, y una iglesia de verdad, así que pida permiso, hable bajo y manténgase fuera de los oficios.
Los autobuses pasan a mediodía y aparcan en la carretera principal; antes de las diez y después de las seis la calle está prácticamente vacía. El pueblo se orienta más o menos norte-sur, así que la primera y la última luz recorren la calle a lo largo en vez de cruzarla, que es justo lo que se busca.
Ni vallas ni entrada, pero es una calle residencial con coches. Vigile el tráfico a su espalda cuando retroceda para un plano general y no se meta en los portales.
Mejor momento para fotografiar
Antes de las 10 o después de las 18; la luz recorre la calle en ambos extremos del día
Consejos
Un teleobjetivo desde el centro de la calzada apila las fachadas pintadas en un solo muro de color. El interior de la iglesia es buen plan para la lluvia: pida permiso y evite los oficios.
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